La dilatación pupilar es un proceso completamente
automático, condicionado por el brillo o la intensidad de luz en el ambiente.
Si lo comparamos con una cámara de fotos, podemos ver cámaras de
gran abertura y corta distancia focal, capaces de captar imágenes con
muy poca iluminación,
pero la gran abertura de la lente hace que la foto tenga poca nitidez
y poca profundidad de foco.
Lo mismo ocurre en nuestra pupila cuando hay poca
iluminación: se produce una dilatación pupilar hasta conseguir un gran orificio,
pero capta menos detalles.