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Ansiedad generalizada

El síntoma principal de un Trastorno de Ansiedad Generalizada es la presencia casi constante de preocupaciones o tensión, incluso cuando hay poca o ninguna causa. Las preocupaciones parecen flotar de un problema a otro, como problemas familiares o de relaciones interpersonales, cuestiones de trabajo, dinero, salud y otros problemas. Incluso estando consciente de que sus preocupaciones o miedos son más fuertes de lo necesario, una persona con trastorno de ansiedad generalizada aún tiene dificultad para controlarlos. Toda esta nube de preocupaciones, entraña que la persona, a parte de sufrir un elevado y persistente nivel de ansiedad a diario, tenga también problemas de concentración, fatiga, irritabilidad, problemas para dormir y una serie de síntomas físicos propios de la ansiedad (tensión, dolor de cabeza, temblores, nauseas, etc.) que hacen que en resumen, la persona se sienta desesperada e incomprendida.

¿Cómo dejar de preocuparnos?

  1. Aceptar la incertidumbre: pensar en todo lo que podría ir mal no va predecir el futuro, es decir no nos va ayudar a controlar más lo que pueda ocurrir. Mientras nos preocupamos dejamos de disfrutar de nuestro presente. Estemos muy preocupados o no, lo que tenga que ocurrir, ocurrirá.
  2. Pospón tus preocupaciones: cuando nos preocupamos constantemente sobre algo, no llegamos a conclusiones para solucionarlo, si no que de una preocupación saltamos a otra generándonos más malestar. Créate un espacio de tiempo al día para preocuparte; si te viene una preocupación “fuera de horas”, apúntala, y resérvala para revisarla en ese espacio de tiempo. Seguramente muchas de las preocupaciones que hayas apuntado carezcan de sentido cuando las revises.
  3. Examina tu manera de pensar: estas magnificando los problemas? Cual es la probabilidad real de que lo que temes, pase? En tu manera de pensar se esconde la clave de tu manera de sentir. Cuanto más catastrófico sea tu diálogo interno, más ansiedad y preocupación acumularás.
  4. Aprende a relajarte. Preocuparte constantemente genera mucha ansiedad, es importante encontrar espacios personales durante el día para poder relajarte y liberar tensiones.

Evidentemente, ésta es sólo una pincelada de estrategias posibles para vencer la preocupación persistente. Si ves que tu nivel de preocupación interfiere en tu vida de tal forma que te crea un elevado nivel de ansiedad, probablemente necesites la ayuda de un profesional.  El mejor tratamiento para abordar el Trastorno de Ansiedad Generalizada es la terapia cognitivo conductual, en la que se ayuda a la persona a distinguir las preocupaciones reales de las que no lo son y a identificar y reparar los factores que mantienen la preocupación persistente.

Para más información:

CENTRE ITAE

T 902 100 006

W www.centreitae.com

E info@centreitae.com

Cáncer de mama: La importancia del apoyo psicológico a pacientes y familiares

El diagnóstico de un cáncer de mama, es para la mujer, un acontecimiento vital adverso que genera un fuerte impacto emocional y que representa un punto de inflexión en su vida. Tiene una serie de repercusiones a distintos niveles: rabia, sensación de incapacidad, deterioro corporal, indefensión, incertidumbre, miedo a morir, entre otros.  Muchos de sus proyectos y planes de futuro inmediatos, o a medio y largo plazo se pueden ver truncados, inesperadamente, por este hecho.

Todos estos factores, generan una inestabilidad emocional durante todo el proceso de la enfermedad, generando una amenaza constante a la integridad física, familiar, social, laboral y económica.

Es importante poder intervenir a nivel psicológico en todo el proceso clínico desde el momento de la detección. La paciente tendrá que pasar por un proceso de adaptación. Para ello, a grandes rasgos, es fundamental, ayudar a la paciente a soportar mejor su diagnóstico y tratamiento, disminuir los sentimientos de alienación, indefensión y abandono, disminuir la ansiedad en relación al tratamiento, clarificar informaciones y percepciones erróneas, fomentar la sensación de control, potenciar que la paciente tenga una la gestión adecuada de la ansiedad y el estrés, así como abordar el afrontamiento de otras problemáticas psicológicas propias de un proceso de este tipo, como pueden ser: trastornos de ansiedad, depresión, baja autoestima, entre otros.

Un diagnóstico de cáncer de mama, no sólo afecta a la vida de la persona que lo padece, sino que también representa un antes y un después en la vida familiar y conyugal. El sistema familiar queda alterado ante una noticia y un proceso de este tipo. Todos los miembros de la familia y sobretodo la pareja, deberán realizar un proceso de re- adaptación de su vida. Desde este punto de vista, es importante que el familiar reciba el apoyo necesario en varios aspectos, no sólo para recibir las pautas necesarias para poder ayudar al familiar, sino también para poder tratar aquella sintomatología psicológica que se pueda derivar de una noticia y un proceso de este tipo. El miedo, la tristeza, la desesperación, son emociones frecuentes entre los familiares. El hecho de no saber cómo actuar, también es un tema a abordar y que puede mejorar notablemente el afrontamiento de este proceso.

A nivel de pareja, tras el diagnóstico de cáncer de mama, será necesario ofrecer un espacio conjunto de desahogo, y para tratar entre otros temas, los cambios que han surgido a nivel emocional y conductual, fomentar la comunicación entre la pareja, gestionar las emociones, potenciar la necesidad del apoyo mutuo y social, tratar la reorganización de prioridades, la necesidad de comunicarse con los agentes de salud y la importancia de compartir.

La actitud frente a la enfermedad, juega un papel básico en la vivencia del proceso y en la recuperación. Si bien es totalmente esperable tener momentos de desesperanza, lo más importante es no rendirse, luchar, intentar tener una actitud positiva y un espíritu de superación. Y sobretodo, ver la luz al final del túnel.

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